Inician las clases y con ella esos deberes molestos que nadie mas quiere hacer, cada cátedra y lección es una tortura, tomando en cuenta que son seis horas de estudio el ambiente cansado y tenso se percibía rápidamente. Yo era un caso totalmente a parte, amaba estar en mi salón de clase, amaba aprender, amaba saber mas.
Por esta simple razon, me convertí en una mas del grupo de inadaptados sociales, apartados del grupo y por ende excluidos de cualquier fiesta juego o actividad extracurricular.
Jamas me importo la vida social como tal, siempre esperaba algo mas
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